Colaboro activamente con personas con discapacidad intelectual y del desarrollo para que el ejercicio físico se convierta en una práctica habitual en nuestras escuelas, centros de salud y bienestar.
Una de las experiencias que más me inspira es haber acompañado a Chris Nikic, un ejemplo de autodisciplina y fortaleza, en el Ironman de Roth en julio de 2024 y en diversas carreras de resistencia.
En noviembre de 2020, Chris marcó un hito al convertirse en la primera persona con síndrome de Down en completar un Ironman, rompiendo barreras y abriendo nuevos caminos en el deporte.
Más allá de sus récords y reconocimientos internacionales—entre ellos un récord Guinness, premios ESPY, su nombramiento como embajador de las Olimpiadas Especiales y del Ironman, y su ingreso al Salón de la Fama del Deporte de Florida—lo que verdaderamente resalta en Chris es su capacidad para transformar desafíos en oportunidades. Su lema “1% Better”, ideado por su padre, refleja una mentalidad de mejora constante que le permite progresar día a día y que inspira a todos a su alrededor.
Pero mi labor no se limita a Chris. También tengo el privilegio de trabajar como guía para otros atletas con neurodivergencias y para personas ciegas, apoyándoles en su camino hacia la superación personal a través del deporte. Guiar a estos atletas ha sido para mí una experiencia profundamente enriquecedora, un recordatorio diario de la importancia de compartir conocimientos y de apoyar a quienes nos enseñan, con su ejemplo, que el deporte es un camino hacia la inclusión y el empoderamiento.
Con la filosofía de “de papelera en papelera” en el corazón, aprendemos a concentrarnos en el pequeño siguiente objetivo y, poco a poco, a ir más allá, transformando cada kilómetro recorrido y cada obstáculo superado en una lección de vida.
Es un honor ser testigo del crecimiento y la tenacidad de estos atletas, y ver cómo, con positividad y un coraje inquebrantable, logran alcanzar metas que parecían inalcanzables, inspirándonos a todos a descubrir y celebrar el potencial que reside en cada uno de nosotros.
La enfermedad de Alzheimer afecta a más de 55 millones de personas en el mundo. Pero lo que la mayoría no sabe es que hasta el 45% de los casos podrían evitarse o retrasarse. Y que un simple análisis de sangre podría detectar la enfermedad hasta 20 años antes de que aparezca el primer síntoma. En esta conversación con la neurocientífica Sonia Villapol — investigadora en el Houston Methodist Research Institute, experta en neuroinflamación, nutrición y daño cerebral — recorremos el estado real de la ciencia del Alzheimer en 2026: desde la genética que determina quién tiene más riesgo, hasta los tratamientos que por primera vez en la historia están llegando a Europa. Hablamos de los 14 factores de riesgo modificables que la Comisión Lancet ha identificado y que están en nuestras manos controlar. Hablamos del gen APOE4 — presente en casi el 25% de la población — y de un estudio reciente publicado en Nature que concluye que sin los alelos ε3 y ε4, la inmensa mayoría de los casos de Alzheimer sencillamente no ocurrirían. Hablamos de lo que el café, el sueño, el ejercicio y la microbiota intestinal pueden hacer por tu cerebro. De cómo un golpe en la cabeza puede desencadenar una cascada inflamatoria que acelera la neurodegeneración años después. De por qué las personas que han superado un cáncer parecen tener menos riesgo de desarrollar Alzheimer. Y del dato más esperanzador: que los centenarios podrían guardar claves de protección frente a la demencia que aún no entendemos del todo. Una conversación para entender que el Alzheimer no es solo una enfermedad del olvido. Es una enfermedad que se gesta durante décadas, en silencio, y por primera vez contamos con herramientas reales para interceptarla.
