I am a migrant in a vast and diverse world; every trip and stay in another country has been a lesson of respect and empathy towards the different.
I have learned that even if we cannot all physically travel the planet, we can open our hearts to diversity through reading, conversations and reflection on our own roots.
Each destination has been a living classroom, where the magic of the unknown has prompted me to rethink ideas and to value the uniqueness of each culture and each person. The true journey always begins within, fostering an attitude of openness and understanding that translates into daily life, respect for others and the desire to always learn something new.
I invite you to let yourself be carried away by curiosity, to explore from your space and to find in every encounter, no matter how small, the spark that lights your own path. Because, in the end, the most important thing is to recognize in every human being the beauty of what is different and the strength of what is shared.
La enfermedad de Alzheimer afecta a más de 55 millones de personas en el mundo. Pero lo que la mayoría no sabe es que hasta el 45% de los casos podrían evitarse o retrasarse. Y que un simple análisis de sangre podría detectar la enfermedad hasta 20 años antes de que aparezca el primer síntoma. En esta conversación con la neurocientífica Sonia Villapol — investigadora en el Houston Methodist Research Institute, experta en neuroinflamación, nutrición y daño cerebral — recorremos el estado real de la ciencia del Alzheimer en 2026: desde la genética que determina quién tiene más riesgo, hasta los tratamientos que por primera vez en la historia están llegando a Europa. Hablamos de los 14 factores de riesgo modificables que la Comisión Lancet ha identificado y que están en nuestras manos controlar. Hablamos del gen APOE4 — presente en casi el 25% de la población — y de un estudio reciente publicado en Nature que concluye que sin los alelos ε3 y ε4, la inmensa mayoría de los casos de Alzheimer sencillamente no ocurrirían. Hablamos de lo que el café, el sueño, el ejercicio y la microbiota intestinal pueden hacer por tu cerebro. De cómo un golpe en la cabeza puede desencadenar una cascada inflamatoria que acelera la neurodegeneración años después. De por qué las personas que han superado un cáncer parecen tener menos riesgo de desarrollar Alzheimer. Y del dato más esperanzador: que los centenarios podrían guardar claves de protección frente a la demencia que aún no entendemos del todo. Una conversación para entender que el Alzheimer no es solo una enfermedad del olvido. Es una enfermedad que se gesta durante décadas, en silencio, y por primera vez contamos con herramientas reales para interceptarla.
